Cómo quitar garrapatas a un perro paso a paso (y errores que evitar)

Las garrapatas se quitan con pinzas finas y un tirón firme, sin aceite ni alcohol. Te explico el paso a paso y las señales que exigen veterinario.

Close-up of a castor bean tick (Ixodes ricinus) on a blade of grass.
Foto: Erik Karits / Pexels
Contenido del artículo
  1. Cómo quitar una garrapata a tu perro paso a paso
  2. Qué NO hacer nunca al quitar una garrapata
  3. Señales de alarma: cuándo ir al veterinario
  4. Cómo prevenir las garrapatas en perros
  5. Cómo quitar garrapatas a un cachorro o perro nervioso
  6. Mitos y dudas frecuentes sobre las garrapatas
  7. Nuestra recomendación final para quitar garrapatas sin riesgos
  8. Preguntas frecuentes

Para quitar una garrapata a tu perro, usa unas pinzas de punta fina (o un gancho extractor), agárrala lo más cerca posible de la piel y tira hacia arriba con firmeza y sin girar. No apliques aceite, alcohol ni vaselina, y no la quemes: esos trucos aumentan el riesgo de que la garrapata regurgite saliva y transmita enfermedades. Después, desinfecta la zona y vigila a tu perro durante los días siguientes.

La mayoría de las garrapatas que encontrarás en un perro en España y Latinoamérica son la garrapata común (Rhipicephalus sanguineus) o la garrapata de la madera (Ixodes ricinus), aunque la especie concreta varía según la zona y el clima. Sea cual sea, el método de extracción es el mismo: lenta, firme y sin sustos. Si lo haces bien, la garrapata sale entera en pocos segundos y la piel apenas se irrita.

Lo que de verdad importa no es solo sacarla, sino hacerlo rápido y limpio. Cuanto menos tiempo esté adherida, menor es la probabilidad de que transmita algún patógeno. Y si algo no te cuadra —no sale entera, la herida se infecta o el perro empieza a encontrarse raro—, tu veterinario es quien debe valorarlo.

En resumen:

  • Usa pinzas de punta fina o un gancho extractor; nunca los dedos ni pinzas romas.
  • Tira hacia arriba con presión constante, sin girar y sin aplastar el cuerpo de la garrapata.
  • Nada de aceite, alcohol, vaselina ni calor: aumentan el riesgo de infección.
  • Guarda la garrapata en un bote con alcohol por si el veterinario quiere analizarla.
  • Desinfecta con clorhexidina o povidona yodada y vigila los días siguientes.
  • Ante fiebre, decaimiento, cojera o cualquier síntoma raro, acude al veterinario.

Cómo quitar una garrapata a tu perro paso a paso

Antes de tocar nada, prepara el material y busca un sitio con buena luz. Un truco que aprendí tras muchos paseos por el campo: hazlo sobre una superficie clara (una mesa, un mantel blanco o una toalla) porque así ves caer la garrapata si se suelta y no la pierdes entre el pelo. Y si tu perro es de pelo largo, no tengas miedo de separar el pelo con los dedos o con un peine de púas finas para dejar la garrapata completamente a la vista.

Materiales que necesitas (y los que no debes usar)

Sí, prepara esto No uses esto nunca
Pinzas de punta fina (de cejas o de precisión) Aceite, vaselina o mantequilla
O un gancho extractor tipo "cucharilla" Alcohol, colonia o yodo antes de extraerla
Guantes finos (opcional, pero recomendable) Cerillas, mecheros o cualquier fuente de calor
Antiséptico: clorhexidina o povidona yodada Pinzas de punta roma o de cocina
Un bote pequeño con alcohol Los dedos para tirar directamente
Algodón o gasa estéril Jabones perfumados o productos irritantes

Si no tienes pinzas finas a mano, un gancho extractor (se venden en farmacias y tiendas de mascotas) funciona igual de bien e incluso es más fácil en perros pequeños. Lo que no vale es improvisar con las uñas: además de no agarrar bien, puedes aplastar la garrapata y contaminarte.

Paso a paso con pinzas finas

  1. Lávate las manos y ponte guantes si los tienes. Las garrapatas pueden transmitir enfermedades a las personas, así que no está de más protegerse.
  2. Sujeta a tu perro con calma. Si es nervioso, pide ayuda a otra persona para que lo mantenga quieto sin apretarlo. Habla con él en tono suave y dale algún premio antes de empezar.
  3. Separa el pelo alrededor de la garrapata hasta ver bien la piel y el punto donde está anclada.
  4. Agarra la garrapata lo más cerca posible de la piel, justo donde nace la cabeza. No cojas el cuerpo abultado: si aprietas ahí, la exprimirás.
  5. Tira hacia arriba con presión constante y firme, sin girar y sin hacer tirones bruscos. La garrapata se soltará sola en unos segundos. Si resiste, no la fuerces: espera unos segundos y vuelve a intentarlo.
  6. Guarda la garrapata en un bote con alcohol. Así, si en los próximos días tu perro muestra síntomas, el veterinario puede identificarla o analizarla.
  7. Limpia la zona con clorhexidina o povidona yodada. No hace falta vendar ni tapar, salvo que el perro se lama mucho.
  8. Lávate bien las manos y desinfecta las pinzas con alcohol.

Qué hacer si la cabeza se queda dentro

Es una de las situaciones que más angustia a los dueños, pero no cundas el pánico. Si al tirar se queda el aparato bucal (lo que coloquialmente llamamos "la cabeza") dentro, no intentes hurgar con agujas ni con las uñas: puedes hacerte una herida tú y provocar una infección en el perro. Limpia la zona con antiséptico y observa. En muchos casos el fragmento se elimina solo con el tiempo, como una pequeña espinilla, pero si la piel se enrojece, supura o notas un bultito que crece, llama a tu veterinario. Él valorará si hay que extraerlo o pautar un tratamiento. Si no te sientes seguro extrayéndola, es perfectamente razonable acudir directamente a la clínica.

Qué NO hacer nunca al quitar una garrapata

Close-up of a castor bean tick on a green leaf, highlighting its detail and vivid colors.
Foto: Erik Karits / Pexels

Estos errores son los que más se repiten y los que más problemas causan. Los he visto en consulta muchas veces, y siempre vienen de consejos heredados que circulan por internet o de boca en boca.

  • Aplicar aceite, vaselina o mantequilla. La idea es "asfixiarla" para que se suelte, pero el efecto real es que la garrapata se estresa y regurgita saliva hacia la herida. Eso aumenta el riesgo de transmisión de patógenos.
  • Usar alcohol, colonia o yodo antes de extraerla. Irrita a la garrapata y consigue el mismo efecto: que vomite parte de su contenido en la piel.
  • Quemarla con una cerilla o un mechero. Además del peligro evidente de quemar a tu perro, la garrapata se defiende regurgitando.
  • Aplastarla con los dedos. Si la revientas, liberas bacterias y puedes contaminar la herida. Y si lo haces sin guantes, tú también te expones.
  • Tirar del cuerpo en lugar de la base. Si tiras del abdomen, lo más probable es que se desprenda el cuerpo y la cabeza quede dentro.
  • Girar las pinzas. No hay que girar. La garrapata no está "enroscada" como un tornillo: se ancla con el aparato bucal y se suelta tirando hacia arriba.
  • Usar pinzas de punta roma. No agarran bien, aplastan y complican la extracción.

Por qué el aceite y el alcohol son mala idea

La garrapata respira por unos orificios llamados espiráculos, y cuando se ve cubierta de aceite o alcohol entra en modo defensivo. Ese mecanismo consiste en regurgitar parte del contenido de su intestino hacia el torrente sanguíneo del perro, y con él pueden viajar bacterias y parásitos. Lo que parecía un remedio casero se convierte en un factor de riesgo. Si ya has usado aceite antes de leer esto, no pasa nada: limpia bien la zona y vigila a tu perro. Pero a partir de ahora, mejor el método mecánico.

Riesgos de aplastarla o dejar la cabeza dentro

Aplastar la garrapata libera su contenido en la herida. Dejar la cabeza dentro puede provocar una reacción inflamatoria local: enrojecimiento, hinchazón y, en algunos casos, un pequeño granuloma que tarda semanas en desaparecer. No es una urgencia en la mayoría de los casos, pero conviene que lo revise un veterinario si la zona empeora o si tu perro se lame insistentemente.

Señales de alarma: cuándo ir al veterinario

No todas las picaduras derivan en enfermedad, pero cuando aparecen síntomas, el tiempo juega en contra. Estas son las señales que deben hacerte coger el teléfono y pedir cita:

  • Fiebre (a partir de 39,5 ºC en un perro adulto, aunque el rango normal varía ligeramente según el perro; tu veterinario te dirá cuál es el suyo).
  • Decaimiento, apatía o que no quiera moverse.
  • Cojera o rigidez, sobre todo si aparece de repente.
  • Pérdida de apetito o adelgazamiento sin causa clara.
  • Vómitos o diarrea, especialmente si hay sangre.
  • Sangrado por la nariz o encías que sangran con facilidad.
  • Palidez de las mucosas (encías y párpados muy claros), que puede indicar anemia.
  • Orina oscura, como si fuera coca-cola o té fuerte.
  • En casos graves, parálisis o dificultad para caminar.

También debes consultar si la garrapata no sale entera, si la herida se infecta, si tu perro tiene muchas garrapatas o si está muy afectado. Y recuerda: nunca administres medicamentos de uso humano a tu perro. Algunos fármacos comunes son tóxicos para ellos, y las dosis no se trasladan de una especie a otra. Es tu veterinario quien debe pautar cualquier tratamiento.

Síntomas que aparecen días después

Las enfermedades transmitidas por garrapatas no suelen dar la cara el mismo día. Lo habitual es que los síntomas aparezcan entre unos días y varias semanas después de la picadura, según la enfermedad y el estado del perro. Por eso, si sabes que le has quitado una garrapata, apunta la fecha y observa con atención las dos o tres semanas siguientes. Cualquier cambio de comportamiento, aunque parezca leve, merece una consulta.

Enfermedades que pueden transmitir las garrapatas

En España y Latinoamérica las más frecuentes son la babesiosis, la ehrlichiosis, la anaplasmosis y la enfermedad de Lyme (borreliosis). Todas ellas pueden ser graves si no se diagnostican a tiempo, y todas requieren diagnóstico veterinario mediante análisis de sangre y un tratamiento específico. No hay remedios caseros que sustituyan ese abordaje. Si quieres profundizar en cómo se comportan estos parásitos en otras especies, tenemos una guía sobre garrapatas en gatos que te puede servir de complemento.

Cómo prevenir las garrapatas en perros

Close-up macro shot of a tick on a vibrant purple flower, highlighting details.
Foto: Erik Karits / Pexels

La mejor extracción es la que no hace falta. La prevención se basa en tres patas: antiparasitarios adecuados, revisión después de cada paseo y control del entorno.

Antiparasitarios eficaces según el estilo de vida

No existe un producto único que sirva para todos los perros. La elección depende de la zona donde vivas, de si tu perro se baña mucho, de si hay niños en casa, de si convive con gatos y de su historial de salud. Los formatos más habituales son:

  • Pipetas: fáciles de aplicar, eficaces durante varias semanas. Se aplican en la nuca, separando el pelo, y hay que respetar el intervalo entre aplicaciones.
  • Collares antiparasitarios: cómodos y de larga duración, pero deben ajustarse bien y no todos son aptos para perros que se bañan con frecuencia.
  • Comprimidos: cómodos para perros que se bañan mucho o que viven con niños, porque no dejan residuo en el pelo. Requieren receta o indicación veterinaria según el producto.
  • Sprays: útiles como complemento puntual, por ejemplo antes de una excursión.

En cualquier caso, consulta con tu veterinario qué principio activo encaja mejor con tu perro. Puedes orientarte con nuestra comparativa del mejor antiparasitario para perros y con el análisis de antiparasitarios externos para perros. Si prefieres el formato collar, revisa esta guía de collares antiparasitarios para perros. Y recuerda que la protección externa se complementa con la interna: aquí te explicamos cada cuánto desparasitar a un perro.

Revisión después del paseo: zonas clave

Una revisión de dos minutos después de cada paseo por el campo reduce muchísimo el riesgo. Céntrate en las zonas donde las garrapatas se enganchan con más facilidad:

  • Orejas, sobre todo el borde y el interior del pabellón.
  • Cuello y zona de la collarada.
  • Axilas y entre las patas delanteras.
  • Ingle y cara interna de los muslos.
  • Entre los dedos de las patas.
  • Alrededor de los ojos y el hocico.
  • Bajo la cola y en la base de la cola.

Pasa los dedos a contracorriente y nota la piel. Una garrapata recién adherida es pequeña, como una lenteja o una pepita de uva, y se nota como un bultito duro. Las que llevan días alimentándose son más grandes y fáciles de ver. Si tienes jardín, mantener el césped corto y revisar las zonas donde duermen tus mascotas ayuda a reducir la presencia de estos parásitos.

Cómo quitar garrapatas a un cachorro o perro nervioso

En cachorros y perros que no se dejan manipular, la extracción puede convertirse en un pulso. La clave es no convertir la situación en una pelea: si el perro se estresa mucho, tú te pones nervioso y el riesgo de hacerlo mal aumenta.

Técnicas para sujetarlo sin estrés

  • Pide ayuda a otra persona. Uno sujeta con suavidad y ofrece premios, el otro extrae. Es más rápido y menos estresante para todos.
  • Usa un bozal si es necesario. No es un castigo: es una medida de seguridad para que nadie salga herido. Si tu perro no está acostumbrado, practica antes en casa con sesiones cortas.
  • Elige un lugar tranquilo y con buena luz. El baño o una mesa en una habitación silenciosa funcionan mejor que el parque.
  • Recompensa después. Un premio justo al terminar ayuda a que la próxima vez sea más fácil.
  • En cachorros, extrema la suavidad. Su piel es más fina y su tolerancia, menor. Si son muy pequeños o la garrapata está en una zona delicada (orejas, alrededor de los ojos), mejor que lo haga el veterinario.

Cuándo es mejor que lo haga el veterinario

Acude a la clínica si tu perro se estresa mucho, si la garrapata está en una zona de difícil acceso, si son muchas, si no sale entera o si sospechas que lleva mucho tiempo adherida. También si es un cachorro de pocas semanas o si tiene alguna condición de salud previa. No hay ninguna vergüenza en pedir ayuda profesional: es lo mejor para tu perro.

Mitos y dudas frecuentes sobre las garrapatas

¿Es cierto que hay que girarlas?

No. Las garrapatas no están enroscadas: se anclan con su aparato bucal y se sueltan tirando hacia arriba con presión constante. Girar las pinzas puede romper el aparato bucal y dejar fragmentos dentro.

¿Solo hay garrapatas en verano?

No. Aunque su actividad aumenta en primavera y verano, en muchas zonas de clima templado hay garrapatas durante buena parte del año, y los inviernos suaves favorecen su presencia. Por eso la prevención debe ser continua, no solo estival.

¿Si no veo garrapata, no hay enfermedad?

Falso. Una garrapata puede haberse alimentado y caído sin que la veas, y aun así haber transmitido un patógeno. Por eso, ante síntomas compatibles, el veterinario valorará el contexto aunque no hayas encontrado ninguna.

¿Cuánto tarda en transmitir enfermedades?

Depende de la enfermedad y del patógeno. Algunas se transmiten en pocas horas y otras necesitan más tiempo de adhesión. Por eso, cuanto antes la quites, mejor. La prevención con antiparasitarios sigue siendo la medida más eficaz.

¿Puedo quitármela yo con las manos?

No es lo recomendable. Sin pinzas puedes aplastar la garrapata y contaminar la herida; además, tú también te expones a posibles patógenos. Usa siempre pinzas finas o un gancho extractor, y lávate las manos al terminar.

Nuestra recomendación final para quitar garrapatas sin riesgos

Extraer una garrapata no es complicado si tienes el material adecuado y sigues el método correcto: pinzas finas, agarre cerca de la piel, tirón firme hacia arriba y desinfección posterior. Evita los remedios caseros con aceite, alcohol o calor, guarda la garrapata por si acaso y observa a tu perro durante los días siguientes.

La prevención es tu mejor aliada: un antiparasitario adecuado, revisión después de cada paseo y control del entorno reducen drásticamente las posibilidades de encontrarte en esta situación. Y si algo no te cuadra —no sale entera, la herida se infecta o tu perro muestra cualquier síntoma—, acude al veterinario sin esperar. Mejor una consulta de más que un problema de menos.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si dejo la cabeza de la garrapata dentro del perro?

En muchos casos el fragmento se elimina solo con el tiempo, pero puede provocar inflamación local, enrojecimiento o un pequeño granuloma. Limpia la zona con antiséptico y vigílala. Si empeora, supura o notas un bulto que crece, acude al veterinario para que valore su extracción.

¿Puedo quitarme una garrapata con las manos sin pinzas?

No es lo aconsejable. Sin pinzas puedes aplastarla y liberar su contenido en la herida, además de exponerte tú a posibles patógenos. Si no tienes pinzas finas, un gancho extractor es la mejor alternativa; si no dispones de ninguno, acude a una farmacia o a tu veterinario.

¿Cuánto tiempo tarda una garrapata en transmitir enfermedades a un perro?

Depende del patógeno y de la enfermedad. Algunas se transmiten en pocas horas y otras requieren más tiempo de adhesión. Por eso conviene quitarla cuanto antes y no esperar a que se caiga sola.

¿Cada cuánto debo revisar a mi perro para detectar garrapatas?

Después de cada paseo por zonas con vegetación, y al menos una vez al día si vive en el campo o sale mucho al monte. Una revisión de dos minutos por las zonas clave (orejas, cuello, axilas, ingles, entre los dedos) es suficiente.

¿Sirve el aceite de oliva para que la garrapata se suelte?

No. El aceite no la hace soltarse: la estresa y favorece que regurgite saliva, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. El método correcto es la extracción mecánica con pinzas finas.

¿Puedo usar alcohol o yodo para desinfectar después de quitarla?

Para desinfectar la zona después de extraerla, lo adecuado es clorhexidina o povidona yodada. El alcohol no es la mejor opción porque irrita la piel del perro y no aporta ventajas frente a los antisépticos veterinarios habituales. Si tienes dudas, consulta a tu veterinario.

Á
Álvaro Pérez March

Edito Huellas y Colas desde Valencia. No soy veterinario: resumo en guías claras las pautas generales de cuidado de perros y gatos y te digo siempre cuándo toca ir al veterinario. Si ves algo mejorable, escríbeme.

Cómo trabajamos →